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Vecinos ruidosos qué hacer

Vecinos ruidosos qué hacer

De mi padre he heredado muchas cosas. La fobia al ruido que sobrepasa los límites de la normalidad es una de esas cosas. No sé si es buena o mala, aunque cuando el tema empieza a ser obsesivo, la balanza cae del lado malo.

Cuando me compré mi casa, por ejemplo, en pleno auge de la burbuja inmobiliaria, la aislé del ruido. Me gasté un auténtico pastón en materiales aislantes. No se lo encargué a una empresa, me hice un Juan Palomo, me empapé de cómo hacerlo googleando, y me tiré al ruedo.

Casi me cuesta el divorcio

Casi me cuesta que, mi por entonces novia, hoy novia también (Dios sabrá por qué), me volviera a poner en el mercado de solteros. Pero lo hice. Podría hablar horas sobre la insonorización y la sonorización, de los puentes acústicos, del copopren, de la tela asfáltica, del trasdosado directo.., en fín, que un día, después de una cena en un restaurante con amigos, se me ocurrió insistirle a mi chica para que fuéramos a nuestra nueva casa a ver la obra de arte que había creado, antes de que los del pladur pusieran las planchas encima y quedara todo oculto. Tengo fotos de cómo quedó todo. Las paredes y los techos negros, tapados con la tela asfáltica. Uf, daba miedo. A mi novia se le saltaban las lágrimas, pero no de alegría, sino de desesperación porque ella quería haber entrado a vivir tal y como nos la compramos. Pero, en fín, a eso te arriesgas si te enamoras de un obsesivo perfeccionista.

Aislarme del ruido

Cuando invito a mi casa a algún amigo a comer y le contamos que todo está insonorizado y le explico todo el proceso para conseguirlo, simplemente alucinan. Pero cuando me preguntan por qué lo hice y les explico que mi objetivo principal no era aislarme para no oír los ruidos de la calle o de los vecinos, sino que mi objetivo era que los demás no me oyeran a mi. Eso les hace alucinar aún mas.

Soy muy consciente de lo que pueden llegar a molestar los ruidos de los demás. Por ello debo dar ejemplo e intentar minimizar los ruidos que mi familia y yo hacemos en casa. Y eso que tengo dos niños pequeños. Y si, además, pongo medios para que esos ruidos no molesten, mejor que mejor.

Cuando llevaba tres meses viviendo en la que ahora es mi casa, la vecina de al lado me preguntó un día: "¿cuándo os venís a vivir?", a lo que yo respondí: "llevamos tres meses viviendo ya". "Pues no se os oye nada", me comentó. En ese momento pensé: ¡objetivo conseguido!. Ahora sé que si alguien viene a cenar a casa y la sobremesa se alarga hasta las tres o las cuatro de la madrugada, el ruido que les llega a mis vecinos es mínimo y está dentro de la legalidad y, sobre todo, de la tolerancia permitida.

No es la primera vez que oigo decir a alguien que hasta las doce de la noche puede hacer el ruido que quiera porque la ley se lo permite.

Qué dice la legislación

En mi obsesión, también me empapé de toda la normativa del ruido existente. Aunque existe una normativa estatal, el REAL DECRETO 1367/2007, de 19 de octubre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, esta última ley deja muy claro que son los ayuntamientos los que deberán aprobar ordenanzas sobre este tema:

"Artículo 6. Ordenanzas municipales y planeamiento urbanístico.

Corresponde a los ayuntamientos aprobar ordenanzas en relación con las materias objeto de esta ley. Asimismo, los ayuntamientos deberán adaptar las ordenanzas existentes y el planeamiento urbanístico a las disposiciones de esta ley y de sus normas de desarrollo".

Por lo que no se puede hablar sobre una homogeneidad de criterios para todo el territorio español, y habrá que acudir a las ordenanzas municipales sobre el ruido para saber de forma concreta los niveles y las franjas horarias permitidas para cada población.

Por ello, lo que voy a comentar a continuación está basado en la normativa estatal (Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre) y puede quedar modificado por las normativas autonómicas existentes y por las ordenanzas municipales de cada población.

A groso modo diré que el mito de que hasta las doce de la noche puedes hacer el ruido que te dé la gana y los vecinos se tienen que aguantar: no es cierto. Lo primero que hay que explicar es que existen tres franjas horarias:

  • De 7:00 a 19:00 horas, horario diurno;
  • de 19:00 a 23:00 horas, horario vespertino;
  • de 23:00 a 7:00 horas, horario nocturno.

En la gran mayoría de las poblaciones se ha simplificado esta terna dejándolo en sólo dos horarios:

  • De 8:00 a 00:00 horas, horario diurno;
  • de 00:00 a 8:00 horas, horario nocturno.

Para cada horario hay unos decibelios permitidos. Es decir, que durante el día no es un todo vale. Además, se puede diferenciar entre hogares, centros educativos, hospitales, etc. Yo, en este caso, me voy a centrar en los hogares, donde también hay que diferenciar entre estancias de la casa y dormitorios.

En las estancias el límite para el horario diurno es de 45 decibelios (dB), y el nocturno 35 decibelios (dB). En los dormitorios, el diurno es de 40 y por la noche baja a 30 dB.

Cuando hablamos de decibelios es difícil hacerse una idea de cuánto ruido es un decibelio. Por poner algún ejemplo: un aspirador puede generar alrededor de 65 dB. Mas o menos 75 dB: el despertador, la lavadora, un teléfono, la batidora.

Esto no significa que no se pueda poner el aspirador porque supera el límite de decibelios permitido. Las paredes, las puertas, las ventanas, etc.., que median con nuestros vecinos, deben estar preparadas para disminuir los decibelios que le llegan al vecino, logrando que en sus estancias o dormitorios no le contaminemos acústicamente, superando los límites legales.

En resumen, que tu puedes hacer el ruido que te de la gana a la hora que te de la gana, mientras ese ruido no llegue a casa de tus vecinos superando la legalidad permitida. Es decir, tus derechos terminan donde empiezan los míos.

Vecino ruidoso, ¿qué hago?

¿Y qué hago si me encuentro con un vecino ruidoso que no me respeta?. Lo primero es siempre hablar con él. La gran mayoría veces, la gente no es consciente, o no se ha planteado nunca, que está molestando al vecino y cuando así se lo hacemos saber, ponen las medidas para que no vuelva a suceder. Si aun así, el vecino no cesa en sus ruidos fuera de la legalidad, puedes optar:

  • Vender el piso y comprarte una casa en mitad del monte
  • Aguantarte y comprarte unos buenos tapones
  • Poner la música mas alta que él
  • Batirte en duelo a muerte con tu vecino y el que pierda…, ya no molesta mas.
  • Ahora en serio, la ley nos ofrece dos alternativas:

    • Denunciar al vecino ante Medio Ambiente.
    • Presentar una demanda declarativa ordinaria.

    Si lo denunciamos ante Medio Ambiente, y hablo con conociendo de causa, pueden pasar meses (o como fue mi caso, aunque parezca increíble, ¡¡siete años!!) hasta que los técnicos de Medio Ambiente, se acerquen al domicilio y hagan las mediciones correspondientes. Además, el horario en el que se acercan es por el día (lógicamente en su horario de trabajo) y los vecinos, da la casualidad, suelen molestar en las horas de descanso. Con lo que te quedas igual que estabas o incluso mas cabreado.

    Otra alternativa es pagar a una empresa acreditada para que te haga las mediciones. Como lo pagas tu, decides a qué hora tienen que venir y los días que tienen que venir. No vale hacer las mediciones con tu iphone y ya está. Para que tengan validez legal, tiene que ser una empresa acreditada al efecto.

    Esto también te vale para presentar la otra opción: demanda declarativa ordinaria. Está prevista en el artículo 7 de la Ley de la Propiedad Horizontal, y viene a decir que si tienes problemas con un vecino ruidoso se lo debes decir al Presidente de tu Comunidad de Propietarios para que le aperciba por escrito. Si aun así, el vecino sigue con sus ruidos molestos, habrá que convocar Junta Extraordinaria al efecto, autorizar a la misma para que presente la demanda contra el vecino y…., rezar. Si aportamos las pruebas que nos ha hecho la empresa de acústica contratada para las mediciones, seguramente tengamos que rezar un padre nuestro menos.

    Ni que decir tiene que el tema de los vecinos ruidosos es un clásico en las comunidades de propietarios.

    Sanciones a los vecinos ruidosos

    En cuanto a las sanciones, podemos encontrarnos con infracciones muy graves, para las que la ley establece multas desde los 12.001 euros hasta los 300.000 euros. Para las infracciones graves, las multas oscilan entre los 601 euros y los 12.000 euros. Y para las infracciones leves, las multas pueden alcanzar un máximo de 600 euros. Muy grave, por ejemplo, es molestar con tu ruido a colegios u hospitales.

    Total que, dicho todo esto, mi chica está encantada de vivir con un obsesivo perfeccionista que se jugó su relación por aislar acústicamente toda la casa. En el salón he puesto un proyector de cine colgado del techo con una pantalla de dos metros y los altavoces detrás sin miedo a molestar a los vecinos. Tenía previsto ver la Fórmula 1 y los partidos de futbol con una cerveza fría en la mano, pero diez años después sólo veo películas de Walt Disney con un niño en un brazo y un biberón en el otro. Cosas de la vida. Pero al menos lo que pasa en casa, se queda en casa, y no se entera el vecino.

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